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Inauguración de la placa conmemorativa en honor de José Arturo Castellanos

Placa conmemorativa en honor de José Arturo Castellanos

Placa conmemorativa en honor de José Arturo Castellanos, © AMSS

Artículo

El Embajador Bernd Finke, junto al alcalde de San Salvador, Neto Muyshondt, develó una placa conmemorativa en honor al Coronel José Arturo Castellanos.

Los acompañaron la directora de la Deutsche Schule / Escuela Alemana San Salvador, Inés Kahmann, alumnos de la Escuela Alemana y familiares del Cnel. José Arturo Castellanos.

El Embajador Bernd Finke dijo durante el evento:

Llegué a El Salvador hace unos tres años, y cada mañana cuando conduzco de mi casa al trabajo, paso por la Avenida que lleva el nombre de José Arturo Castellanos. Al principio no sabía quién era hasta que llegué a la página principal del Memorial del Holocausto de Yad Vashem en Jerusalén mientras investigaba sobre el tema de la "cultura de memoria" y leí allí -por pura casualidad- que José Arturo Castellanos es honrado en Israel como un "justo entre las naciones".

Un salvadoreño entre los "justos de las naciones" - esto despertó mi curiosidad y así me enteré durante mi investigación que José Arturo Castellanos, como cónsul general salvadoreño en Ginebra desde 1941 en adelante, proporcionó a miles de judíos europeos documentos de identidad salvadoreños y así los salvó de la deportación a los campos de exterminio. Su compromiso con los judíos de Europa le ha valido a José Arturo Castellanos el apodo de "el Schindler salvadoreño".

Hoy queremos honrar a José Arturo Castellanos con la inauguración de una placa conmemorativa. Es un gran placer para mí poder participar en esta ceremonia. El hecho de que la iniciativa de este acto provenga de alumnos del Colegio Alemán puede llenarnos de orgullo. Muchas gracias por su compromiso en mantener vivo el recuerdo de José Arturo Castellanos.

Recordarlo significa traer a la memoria el capítulo más oscuro de la historia alemana: el Holocausto, el exterminio de los judíos. Los nacionalsocialistas trataron de deshumanizar a los judíos y presentarlos como una raza inferior que no valía la pena sobrevivir. Más de seis millones de judíos fueron asesinados en campos de concentración en Alemania y otros países europeos.

Lo que hace que el Holocausto sea tan horripilante no es sólo el asesinato de los judíos planificado hasta el último detalle por parte del estado. Lo que hace que el Holocausto sea tan horroroso es el hecho de que hubo tan poca gente que se resistió a la política racial nacionalsocialista. Las amplias masas apartaron la mirada con indiferencia o incluso aplaudieron cuando los judíos fueron transportados a los campos de concentración en los trenes de la muerte; algunos hicieron causa común con los perpetradores, muchos se beneficiaron de la expropiación de los judíos.

En un mundo de colapso moral total, eran pocos los que tenían el coraje y la decencia de oponerse a la política racial nazi y correr en ayuda de los judíos perseguidos. Uno de ellos era José Arturo Castellanos. Nunca hizo propaganda por su ayuda a los judíos de Europa, era reservado y modesto, un héroe tranquilo. No sé si actuó por convicción política, ideológica o religiosa. Lo que es seguro es que él estaba allí cuando la humanidad era necesaria. Es precisamente este aspecto -la humanidad- el que debe tocarnos y servirnos de ejemplo.

A menudo admiramos a personas que están en el centro de atención y que tienen dones y talentos extraordinarios, por ejemplo, como atletas o músicos o actores o científicos o empresarios. Pero el don humano más importante es la capacidad y la voluntad de probarse a sí mismo como ser humano cuando se pisotean la dignidad y los derechos de nuestros semejantes. Esta voluntad es tan demandada hoy como lo era hace ochenta años. José Arturo Castellanos ha dado ejemplo contra la indiferencia y la inhumanidad. Es por eso que es con razón reconocido como un justo entre las naciones, y es por eso que es bueno e importante que honremos su memoria aquí.

Es importante que tratemos con nuestro pasado. Hay voces en Alemania que piden que se ponga fin al pasado de Alemania. Dicen: "El Holocausto fue hace casi 75 años. Eso fue hace mucho tiempo. ¿Qué tenemos que ver con esto hoy en día? No somos culpables de los crímenes de esa generación".

Eso es cierto: Nadie tiene la culpa de los crímenes de sus antepasados. Pero tenemos la responsabilidad de que la historia no se repita. Y sólo tendremos éxito si lo recordamos y aprendemos las lecciones de ayer para hoy. Por lo tanto, espero que todos los que hoy pasen por la placa no sólo recuerden la heroica vida de José Castellanos, sino también lo importante que es para una sociedad enfrentarse a su propio pasado, por muy doloroso que sea.  

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